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El Lazo Púrpura -Casida- (Fragmento)

©Nártleb- 24/11/2014 En los céfiros de ayer dos almas se conjuran que una era de él y la otra un alma pura. .../... Tras los tiempos y el aguante, ella siente verguenza y culpa, a veces no hay nadie que escuche, ¡levanta tus ojos y lucha! "Desalmado", gritó ella, "dame ya mi sepultura". "En mi puño", dijo él, "hay acero y locura" "En los malvas de mi piel"   gimió ella y su amargura. .../... Por las ramas de babel saltaron las ataduras, la justicia ajusta su fiel ante un lazo color púrpura. Que los ojos sean vivos en las verdades desnudas, por las ramas de babel sus hilos y sus costuras. .../...

Las hojas caídas -Fragmento-

©Nártleb – 25 de septiembre de 2014 - Chauchina Las hojas caídas, bellacos viajes en soplos de céfiros, broncíneos cielos en auras del tiempo. Crepúsculos buscados en difusos ropajes, en ocasos y albas, en severas sentencias, en efímeros ciclos prendidos del tiempo. Marchitas las hojas, marchitas las flores; el tiempo implacable vetusto se erige en eternas faces. .../... Lozano en sus reglas de viejo con calma, paradas en curso en vitales tramas. Inevitables trances en los pasos dados, que nos hace el mundo en el tiempo y sus huellas. Se fueron los aires tibios, marchitas las hojas caídas al suelo. El fruto ya hecho queda paciente, queda maduro, queda latente. .../...

Que nunca supo la luna -Casida- (Fragmento)

©Nártleb – 18 de octubre de 2014 - Chauchina En las horas de la noche, cuando tuerce el día y asoma una luna silenciosa en su curso de ausencias, cuando el silencio habla alto y te mira de frente en la ausencia de cualquier luz y amparo, cuando lucen unos ojos de una alegría que no se rompe ni contra los más duros acantilados, cuando ves ondular el rosa en las burbujas negras de la brumas de la noche y en ellas se hacen las brisas de los pañuelos y los lazos… Allí no contuve la tinta de estos trazos… 19 de octubre, día internacional de la lucha contra el cáncer de mama. Ayer mi pueblo se volcaba en un humilde acto de apoyo a todas quienes están andado este duro camino, y solidariamente a todos y todas quienes   han doblado el día en la senda ardua de esta terrible andanza. En el nido mira fijo la mirada de una madre, de la leche de sus senos, del abrigo de sus brazos, el calor que nunca arde. Que nunca supo la luna como llegaron las brumas en las entrañas ...

Mañana, tarde y noche -Versión libre- (Fragmento)

©Francisco Beltrán En los velos que hace el agua, entre los cielos y la tierra, cuando el calor de la vida nos abre el alba y el sol asoma y reclama las sendas, el tiempo dobla esquinas tejiendo lienzos que son trampas. .../... En diáfanos limbos sin calimas, opulentos sayones frente a próvidos quijotes, allá la miseria hace del sayón un aclamado guía y la lanza en ristre siempre cae del sueño noble, cabecillas opresores, esclavos y esencias dignas todos incautos andan atados a sus prisiones. El tiempo dobló la tarde entre los tules de un ocaso prócer, que no hay crepúsculo sin aires, ni viaje del hombre sin pasiones. .../...

Hace treinta años… ‘pinball’

©Nártleb – Chauchina, 21 de septiembre de 2014   En el rodar de la bola, va la caída insistida, en trayectorias volátiles, de la porfiada esfera en la insalvable derrota. Quedan los sueños de un día, de aquel día eterno de nuestro aliento, allá donde fuimos niños, inocentes críos en el juego serio, donde creímos ganar la partida a aquello llamado tiempo... Más ante esta persistencia, gravitacional lealtad y coraje de una simple bola de hierro, la nostalgia se siembra en esperanza; pues ahora lo sabemos, y es que en aquellas derrotas, reveses sin capitulación vana, sin dudas y con denuedo, se encerraban las auras brunas y las de gloria; todas ellas en la mezcla de los tiempos hechos han hecho la senda de nuestros pasos, las huellas que dejaremos. Por ello, hoy miro absorto esta simple máquina y ante su marcador llevado al punto en el cero vengo de nuevo sin miedos, a la carrera en la vida y sus juegos, como si fuere ho...

Carmesí de otoño

©Nártleb – 18 de septiembre de 2014 - Chauchina  Andaban de mudanza los huegos del verano, venían socarronas las auras del invierno. Las hojas ya doradas caían hasta el suelo, los aires se movían haciendo otra cosecha. El patio y sus trinos un pellizco más suave en el alba intranquila que avecina otra vela. En el patio aun glauco pellizcos en aloque en granados floridos y amarilis dobles. Se nos tornan de espaldas en sus turnos metódicos los trechos y sus lapsos en pellizcos del tiempo. La sonrisa se asoma en la lucha ganada sin lisonja esperada en las yemas más locas.

Mutatis mutandi

©Francisco Beltrán Sánchez -13 de septiembre de 2014   En los tiempos que nos pasan a los hombres que nacimos, a los hombres que morimos, a los hombres que sin más remedio hemos de vivir entre hombres, son nuestras suertes y claúsulas en el transcurso del cauce que abrimos a nuestro paso y que con el tiempo no es tan distinto a otros. Y, es que en lo humano y en las cicatrices de sus miles de historias siempre hay un espíritu de cambio, más en 'cambiando lo que se deba cambiar' siempre se termina cambiando desde cualquier poder para que todo, a fin de cuentas, siga igual. En la esperanza del precipicio está la sangre o la vida en las auroras venideras. En las uñas de la aurora va la piel de un negro cielo y las gotas de la historia caen sobre un nuevo tiempo. Un hastío nos embarga a los natos sin afeites, y en el paso de esos ríos brava el agua hasta la muerte. Una gloria les envuelve a los natos de la estirpe y a sus siervos indecentes que si...

Raya el alba

Francisco Beltrán Sánchez - 13 de septiembre de 2014   Ante la muerte de un ser humano la vida se abre paso ante nuestros sentidos, mejor dicho la vida simplemente sigue y nos lo hace notar en las vueltas de lo cotidiano. El olvido de los seres que se fueron de esta vida es imposible, pues no se pueden borrar los sentimientos que se forjaron al compartir parte de nuestras vidas. El descanso es en la paz de la sincronía de los crepúsculos de cada uno de nuestros días... Raya el alba en la línea lejana, en los filos que doblaran la noche, en la arista que asoma la mañana. Por el borde de los árboles que alzan su efigie por encima de la tapia, por entre sus ramas raya el alba. Raya el alba, por entre las rendijas que dejaran mis tímidas pestañas, en mi cansada y atrevida retina. Por encima de la colina alta hasta esta sempiterna otomana, ríos de luces blancas; raya el alba. Raya el alba, entre auras de mañana, en el remanso que vive sin pau...

Una bala insolente

© N ártleb O csicnarf – 3 de agosto de 2014 Una bala insolente entró por la puerta, un disparo al aire, uno más, de un régimen sin alma. El silencio torna el color de la amanecida, velos negros ondean entre brumas granas; cambió para siempre el color de la vida. Las paredes de la casa se tiñeron de negro, de tristeza en el alma y en las entrañas. Tras la puerta queda el alba de un sol negro y quienes despertaban a la miseria por una bala insolente que se coló por la puerta de la casa. En el zaguán del pueblo en los días del sol negro una bala insolente se coló por el hueco de los vanos de la puerta. Una bala insolente que trajo la miseria a la casa y su gente. Y mientras, el esperpento, en boca de quienes gobiernan al pueblo. Ay, si fuera por ‘derecho’, ni las balas insolentes, ni las infames armas de las que salieron, ni las manos que el gatillo tañeron, hubieran salido indolentes por la cancela del averno de sus ...